En un esfuerzo por alienar de forma definitiva a la deprimida teleaudiencia nacional, las dos grandes cadenas de televisión del país decidieron fusionar sus shows enfrentados en horario triple A para crear “Yo no sé cómo me llamo y creo que tengo talento”.
El primer paso fue reunir a los seis jurados y presentarlos ante el público, encabezados por Amparito, alias “Highlander”; Amparito 2, alias “Ilsa, She Wolf”; Manolito, alias “Jigsaw”; Paolita, alias “Californication”; Jairito, alias “John Doe” y Alejandrita, alias “Stand Up tragedy”. A este grupo de jurados los acompañarían dos presentadores: Ernesto “la ladilla” y Linda “leo la palma”.
Decidieron empezar la convocatoria en la capital y permitir que participaran todo tipo de personajes independiente de sus habilidades. Así pues, con seis egos del tamaño del gran cañón como jurados arrancó este megaproyecto con el cual se partiría en dos la historia de la televisión criolla.
El primer concursante apareció en escena, era un ex presidente de nombre Alvarito quien estaba dispuesto a mostrar sus dotes de imitador, miró al jurado y con una seguridad casi democrática dijo “yo me creo Robert Mugabe”, luego, tratando de impresionar, dio rienda suelta a una lista de atrocidades cometidas durante su mandato. El jurado intercambiaba miradas, obviamente ninguno sabía quién era Mugabe por lo que la producción tuvo que imprimir rápidamente una página de Wikipedia y rotarla entre los seis.
Una vez que Amparito (highlander) la leyó, se adelantó a todos y gritó “tú no eres Robert Mugabe, él es negro y no se ha dejado tumbar”. Ante tamaño argumento Alvarito se desmoronó y trató de encontrar consuelo en un paquete de maní con pasas. Ya presto a abandonar el fastuoso escenario del teatro Avirama, fue golpeado por la implacable Alejandrita quien no quería perder protagonismo frente a la diva y soltó uno de sus chascarrillos: “Alvarito, con decirte que hasta yo tengo más talento que tú”.
Esta frase devastadora dejó al ex presidente en shock. En las redes sociales las personas expresaban su rechazo ante tanta crueldad por parte del jurado y en especial por parte de Alejandrita.
Llegó entonces el segundo concursante, un hombre de radio a quien cariñosamente llamaban Jwlito. Él, luciendo un traje Valentino, gafas Moss Lipow y zapatos Testoni, entró con la humildad que lo caracteriza y miró al jurado por encima de su hombro. El resentimiento se notaba en los rostros de las dos Amparitos y de Jairito quién además se sentía discriminado por los demás jurados.
Jwlito, tomó aire y soltó la frase: “Yo me creo Johnny Carson”, nuevamente Wikipedia salvó a los seis jurados de su ya consabida carencia de cultura general y esta vez fue Jairito quien tomó la iniciativa “Jwlito, a mi te me pareces más a Margarito”; Manolito, de inmediato, bastante rígido y casi sin abrir la boca, musitó “creo que yo estuve en el show de Johnny Carson y si te pareces a él”; Paolita, intervino con la dulzura que la caracteriza y le dijo a Manolito “estás confundido, tú estuviste fue en el Mañanero con Brozo y él si se parece a Jwlito”.
Julito se mostraba confundido y necesitaba urgente alguien que le diera un veredicto contundente, su mente ya empezaba a divagar entre el restaurante del Ritz en Londres y el asadero de doña Josefa en el Restrepo. Fue entonces cuando Amparito 2, decidió dar un golpe de opinión y le dijo “para mi si eres ese señor, Johnny Walker o cómo se llame”. Sin mayor conocimiento, los demás jurados no quisieron entrar en discusiones y permitieron que Jwlito pasara a la siguiente ronda.
El show debía continuar y el siguiente concursante fue llamado al escenario, un hombre barbado, dejado, algo nervioso, con los dedos callosos y las uñas sucias como si hubiera estado entre las montañas, se presentó como Luis Carlos… pero esto será parte de un próximo capítulo de “Yo no sé cómo me llamo y creo que tengo talento”.
Opiniones personales sobre el acontecer nacional e internacional, escribo lo que me parece y me atengo a las consecuencias.
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jueves, 16 de febrero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Yo timo, tú timas, él tima
Recuerdo durante mi infancia el revuelo que causó la película de Mario Ribero “el Embajador de la India”, protagonizada por Hugo Gómez y que a tono de comedia (similar al humor fino de las películas de Dago “Woody Allen” García) retrataba a un personaje que timaba a todo el mundo logrando beneficiarse de la admiración que en ese entonces generaba cualquier extranjero que pisaba estas tierras.
Dejando de lado la ficción, nuestro generoso país le abría las puertas a cuanto vendedor de choripanes argentinos decidía venir a probar suerte, ya fuera en el modelaje, la presentación o la actuación (muchos de ellos dotados de los tres talentos), además de los humildes gauchos desfilaron venezolanos, mexicanos, cubanos, brasileños y hasta sudafricanos que le sumaron el canto a sus inagotables recursos histriónicos.
Algunos de ellos habiendo encontrado la fortuna que nunca soñaron, decidieron radicarse en el país y profesar su enorme amor por Colombia, tierra fácil de colonizar, sumisa y ávida de ídolos. Grandes personajes han inundado nuestros escenarios, podemos citar a polifacéticos como Osvaldo Ríos y Marcelo Dos Santos quienes además de su carisma y talento mostraron ser maltratadores de mujeres de primer nivel.
Qué decir de estrellas como Zulú, aquel joven sudafricano quien descubrió que cantar no requería de ningún talento en este país. Podríamos dedicar varios tomos a tantas figuras rutilantes que han dejado huella en Colombia pero lo dejaremos como un ejercicio posterior.
Como todo en la vida, tenía que llegar la represalia por parte nuestra y fue así como gracias al tema de la globalización y el libre comercio entre países, Colombia se convirtió en el vengador anónimo del planeta y empezó a exportar su talento a tierras peruanas, ecuatorianas, venezolanas, argentinas, mexicanas, norteamericanas y hasta a la madre patria.
Ese dolor que padecimos durante tantos años empezó a sentirse en estas tierras cuando permitimos que estrellas como Ana Lucia Domínguez, Maritza Rodríguez, Danna García, Jorge Cárdenas, Sandra Muñoz, Amparo Grisales, Luis Eduardo Arango, Ana María Orozco, Palomeque, entre otros, pasearan su capacidad histriónica sin la menor vergüenza.
Se dieron casos muy sonados como el de Amparo Grisales explicando sus triunfos en Hollywood, su aparición en algunas películas que nunca vieron la luz, una junto a Jean Claude Van Damme si mal no recuerdo, las escenas nunca se vieron (Van Damme pidió que las editaran porque la Grisales le robaba el protagonismo).
Otras grandes estrellas juveniles eran abordadas a la salida del muelle internacional del Dorado en donde contaban sus avances en tierras norteamericanas, cómo habían sido invitados a participar en obras de teatro, series de televisión, y algunos castings en Nueva York y en los Ángeles, eso sí, preferían omitir su trabajo como meseros o niñeras de alguna familia pudiente.
Sus participaciones internacionales no tienen registro existente y algunos todavía les muestran a sus amigos alguna escena de una película serie B protagonizada por David Carradine o Michael Dudikoff en las que aparecían en medio de 500 extras durante una persecución.
Afortunadamente hubo casos de verdadero talento como los de Flora Martínez que con total honestidad contó los trabajos que pasó en la gran manzana antes de poder conseguir un papel en un cortometraje. Otros como Juanita Acosta y Angie Cepeda que a punta de sudor y talento se ganaron su espacio en tierras ibéricas. A ellas todos los honores.
Hay un caso en particular que amerita todo el reconocimiento y es el de Sandra Muñoz, esa niña de Manizales que otrora ejerciera como vendedora de lotería y que de la noche a la mañana se convirtió en sex symbol, siempre ha mostrado su capacidad histriónica.
Después de un matrimonio con un reconocido narcotraficante de la época, enviudó a las pocas semanas por lo cual decidió marchar a tierras norteamericanas donde sabía que encontraría el escenario apropiado para su talento. Opacada por Anna Nicole Smith, la Muñoz decidió que lo suyo era el éxito entre los reyes del hampa y encontró el rédito a su dedicación y esfuerzo. Como pocas estrellas colombianas Sandra Muñoz realizó uno de los vídeos más vistos y de mayor distribución, una cinta de porno casero junto al capo de la mafia puertorriqueña en el que nuestra compatriota daba una de sus mejores interpretaciones.
Como podemos ver, algunos realmente lo han logrado, otros se han dedicado a timarnos con la esperanza de que al igual que el Embajador de la India esto les alcance para tener sus 15 minutos de fama (en algunos casos para presentar secciones de farándula o ser jurados de algún reality).
Dejando de lado la ficción, nuestro generoso país le abría las puertas a cuanto vendedor de choripanes argentinos decidía venir a probar suerte, ya fuera en el modelaje, la presentación o la actuación (muchos de ellos dotados de los tres talentos), además de los humildes gauchos desfilaron venezolanos, mexicanos, cubanos, brasileños y hasta sudafricanos que le sumaron el canto a sus inagotables recursos histriónicos.
Algunos de ellos habiendo encontrado la fortuna que nunca soñaron, decidieron radicarse en el país y profesar su enorme amor por Colombia, tierra fácil de colonizar, sumisa y ávida de ídolos. Grandes personajes han inundado nuestros escenarios, podemos citar a polifacéticos como Osvaldo Ríos y Marcelo Dos Santos quienes además de su carisma y talento mostraron ser maltratadores de mujeres de primer nivel.
Qué decir de estrellas como Zulú, aquel joven sudafricano quien descubrió que cantar no requería de ningún talento en este país. Podríamos dedicar varios tomos a tantas figuras rutilantes que han dejado huella en Colombia pero lo dejaremos como un ejercicio posterior.
Como todo en la vida, tenía que llegar la represalia por parte nuestra y fue así como gracias al tema de la globalización y el libre comercio entre países, Colombia se convirtió en el vengador anónimo del planeta y empezó a exportar su talento a tierras peruanas, ecuatorianas, venezolanas, argentinas, mexicanas, norteamericanas y hasta a la madre patria.
Ese dolor que padecimos durante tantos años empezó a sentirse en estas tierras cuando permitimos que estrellas como Ana Lucia Domínguez, Maritza Rodríguez, Danna García, Jorge Cárdenas, Sandra Muñoz, Amparo Grisales, Luis Eduardo Arango, Ana María Orozco, Palomeque, entre otros, pasearan su capacidad histriónica sin la menor vergüenza.
Se dieron casos muy sonados como el de Amparo Grisales explicando sus triunfos en Hollywood, su aparición en algunas películas que nunca vieron la luz, una junto a Jean Claude Van Damme si mal no recuerdo, las escenas nunca se vieron (Van Damme pidió que las editaran porque la Grisales le robaba el protagonismo).
Otras grandes estrellas juveniles eran abordadas a la salida del muelle internacional del Dorado en donde contaban sus avances en tierras norteamericanas, cómo habían sido invitados a participar en obras de teatro, series de televisión, y algunos castings en Nueva York y en los Ángeles, eso sí, preferían omitir su trabajo como meseros o niñeras de alguna familia pudiente.
Sus participaciones internacionales no tienen registro existente y algunos todavía les muestran a sus amigos alguna escena de una película serie B protagonizada por David Carradine o Michael Dudikoff en las que aparecían en medio de 500 extras durante una persecución.
Afortunadamente hubo casos de verdadero talento como los de Flora Martínez que con total honestidad contó los trabajos que pasó en la gran manzana antes de poder conseguir un papel en un cortometraje. Otros como Juanita Acosta y Angie Cepeda que a punta de sudor y talento se ganaron su espacio en tierras ibéricas. A ellas todos los honores.
Hay un caso en particular que amerita todo el reconocimiento y es el de Sandra Muñoz, esa niña de Manizales que otrora ejerciera como vendedora de lotería y que de la noche a la mañana se convirtió en sex symbol, siempre ha mostrado su capacidad histriónica.
Después de un matrimonio con un reconocido narcotraficante de la época, enviudó a las pocas semanas por lo cual decidió marchar a tierras norteamericanas donde sabía que encontraría el escenario apropiado para su talento. Opacada por Anna Nicole Smith, la Muñoz decidió que lo suyo era el éxito entre los reyes del hampa y encontró el rédito a su dedicación y esfuerzo. Como pocas estrellas colombianas Sandra Muñoz realizó uno de los vídeos más vistos y de mayor distribución, una cinta de porno casero junto al capo de la mafia puertorriqueña en el que nuestra compatriota daba una de sus mejores interpretaciones.
Como podemos ver, algunos realmente lo han logrado, otros se han dedicado a timarnos con la esperanza de que al igual que el Embajador de la India esto les alcance para tener sus 15 minutos de fama (en algunos casos para presentar secciones de farándula o ser jurados de algún reality).
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