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miércoles, 13 de junio de 2012

Addicted to love


En un mundo convulsionado por las caídas de las economías más poderosas del mundo, conflictos bélicos, terrorismo, hambre, pobreza extrema, bloqueos, invasiones, epidemias y virus mortales, es increíble que un tema como el sexo se robe la atención de la gran mayoría.

Berlusconi en Italia, Clinton en su momento, Herman Cain precandidato a la presidencia de los Estados Unidos, Dominic Strauss-Kahn, los agentes del Servicio Secreto que acompañaban al presidente Obama y el destape de la bisexualidad de Travolta han logrado que la atención del mundo se centre en escándalos que giran en torno a lo sexual.

Berlusconi es famoso por sus orgías, su gusto por las prostitutas y su descaro a la hora de abordar el tema de su vida privada (como cosa rara una colombiana se encuentra entre sus amigas especiales); Strauss-Kahn es más que conocido por las demandas en su contra por acoso sexual; Bill Clinton, no pudo controlar sus impulsos y le confesó al mundo su affair con la poco atractiva Monica Lewinsky (por lo menos Kennedy se metió con la Monroe que en su momento era la más); HermanCain, único candidato negro a la primarias republicanas fue denunciado dos veces por acoso sexual.

Ahora la hermosa Kelly Preston decidió dejar a su esposo John Travolta por el destape de sus infidelidades con hombres, la doble vida del otrora gigoló, ha estado en las portadas de los diarios como consecuencia de las seis demandas de acoso sexual puestas por hombres masajistas.

Estos son algunos de los casos más sonados en el ámbito mundial en los que se han visto involucrados importantes personajes de la política y la farándula (habría podido incluir el de Silvestre Dangond pero no pasa de ser estrella del show de Jorge Barón). Sin embargo, pocos han tenido la relevancia del caso de los agentes del Servicio Secreto que visitaron Cartagena como seguridad del Presidente Obama.

Como si fuera poco el que hablen de nuestro país por el tráfico de drogas, el conflicto armado interno, la corrupción de nuestros políticos, el secuestro, Uribe y otros males que nos aquejan, teníamos que sumarle un nuevo ingrediente: nuestras putas.

No son un tema nuevo, la prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad y en Colombia una industria sostenible y creciente, a tal punto que exportamos profesionales del ramo a todas partes del mundo (España, China, USA, Japón).

El turismo sexual en Cartagena es algo conocido por todos, combatido tímidamente por organizaciones y el gobierno pero tan común como los masajes en las playas o la venta de ostras y ceviche en baldes de plástico.

Al mismo tiempo que se vende “la gafa” o el foto montaje, se ofrecen los servicios de “las niñas” con catálogo en mano para aquellos turistas que quieren conocer a fondo la belleza de la heroica. 
Por supuesto los extranjeros son los clientes ideales para estás niñas que a un local le cobran entre 120 mil y 250 mil pesos mientras que a un foráneo le pueden “facturar” entre 200 y 1000 dólares dependiendo el personaje.
Los agentes del Servicio Secreto eran sin duda el tipo de clientes propicio para aplicar la tarifa plena, con sus salarios, viáticos y todas las comodidades que brinda un gobierno como el norteamericano, es difícil entender el problema a la hora del pago. ¿Cómo es posible que pagaran 30 dólares cuando se habían negociado 800? 

Existen algunas teorías que explicarían este hecho. Es posible que en medio de su borrachera los agentes hayan creído que estaban en Tailandia o en Indochina, mucho más por los rasgos fuertes de las implicadas. También pudo pasar que los agentes creyeran que cualquier mujer debía sentirse privilegiada por estar con personajes tan importantes como ellos (delirio de Laura Acuña) y por el contrario deberían pagarles por el derecho a complacerlos.

En fin, no tenemos certeza de lo ocurrido y las declaraciones de Dania no ayudaron mucho tampoco para esclarecer la situación. Con la inocencia de quien tiene sus neuronas en los implantes mamarios, la representante del gremio de “las enfermeras del sexo” se atrevió a afirmar que los agentes eran unos bobos y que lo de ella no es prostitución.

Dania fue victimizada, regañada por su mamá en vivo y en directo gracias a la gentileza del gran Julito que puso la Wribe radio al servicio de esa comunidad ávida de sangre, morbo y chisme, entregándonos otra exclusiva de esas que harían que Laura en América se sintiera como la madre Angélica del canal EWTN. 

Hoy Dania espera con optimismo la llamada de Playboy, Hustler, Interviú o en su defecto la revista pimienta o sueca club con el fin de ofrecerle un contrato millonario para posar desnuda y contar sus aventuras. Ella ha tratado de mostrar algo de dignidad rechazando los ofrecimientos para ser la nueva Esperanza Gómez (nuestra mejor actriz de reparto en la historia del cine) en el universo del cine XXX.

Muchas cosas han pasado desde el episodio de la cumbre y hoy Dania es mencionada como parte de programas de humor, sin embargo la realidad nos muestra que internacionalmente ven a Cartagena como una ciudad propicia para el turismo sexual con paquetes que incluyen este ítem.

En fin, el sexo siempre dará de que hablar en un mundo que gira en torno al escándalo y a la doble moral, los hombres y las mujeres seguiremos dando papaya en este campo y prestándonos para convertir la actividad más placentera que existe en un motivo de debates, estudios, rechazo y hasta aislamiento.

Termino mi columna de hoy con un cliché: sigamos haciendo el amor y no la guerra.

lunes, 16 de abril de 2012

La Cumbre para los mortales

Colombia vive el efecto post Cumbre de las Américas, la gran mayoría habla hoy de la interpretación del himno por parte de Shakira y se ensañan con ella por su ya demostrado cosmopolitismo que la ha convertido en ciudadana de todas partes y de ninguna.

Para mí como simple espectador, la Cumbre demostró una vez más nuestro afán como país por pretender ser del primer mundo con personajes del tercer mundo.

Enormes delegaciones se pasearon por una Cartagena desconocida para todos, libre de todo mal, próspera (por cinco días al menos), limpia, segura y llena de celebraciones por un evento que el 80% de su población no entendía o no le generaba interés.

La llegada del gran líder norteamericano, ese que en su país sufre algo similar a lo de Petro en Bogotá pero que para nosotros es lo más cercano a un ser celestial dotado de poderes sobrenaturales, arribó y se encontró con el mayor número de lagartos que haya visto en su vida. Ni siquiera en sus viajes a zoocriaderos de reptiles en la Florida había visto ejemplares de tal magnitud y variedad.

Todos querían tocar el manto de Obama, algunos esperando curarse de alguna enfermedad, los más creyentes, buscando su entrada a algún organismo internacional. Por supuesto el gran líder negro no sabía de la existencia de estos personajes y para su fortuna seguramente hoy no los recordará.

La comunidad negra cartagenera, esa que vive en la miseria mientras unos pocos en su ciudad se lucran de los miles de millones que entran gracias al turismo, veía en Obama a su líder, ese hombre que rompió paradigmas y logró lo que para muchos era un sueño.

No importaban los temas a tratar, al final ni siquiera a los presidentes les importaron mucho, lo que realmente tenía valor, era la oportunidad de ver a esos líderes en su mayoría vapuleados en sus propios países, demostrando una opulencia propia de jeques árabes, con delegaciones infinitas de esos parlamentarios que como los nuestros no se pierden un  viaje ni al interior de un volcán en erupción con tal de viaticar y pasarla bueno.

Al final, nuestros pueblos seguirán aguantando hambre, la desigualdad y el desempleo seguirán aumentando (aunque lo quieran camuflar con estadísticas de trabajo informal) y los más optimistas dirán que mostramos la imagen que desde hace mucho queríamos que el mundo conociera del país.  

No se llegó a nada en el tema de las drogas pero seguramente pulularon entre las delegaciones. La W logró una entrevista con Obama, cosa que seguramente refregarán a sus competidores durante el siguiente lustro. Shakira cantó el himno nacional con algunos nuevos elementos (cambio de frases, palabras), buscando modernizarlo y hacerlo más cercano al público joven.

Las presentadoras de farándula viajaron para cubrir los cinco minutos de interpretación del himno por parte de la estrella colombo-argentina- española-árabe y por supuesto para deleitarnos con la profundidad de sus notas, siempre llenas de curiosidades sobre los gustos de las delegaciones, su ropa y los menús de cada día.
Seguramente Evo aprovechó para caminar por las playas y saber qué se siente tener acceso al mar. Los demás mandatarios, mientras tanto, vieron como 43 mil millones de pesos colombianos casi no bastan para cubrir sus comodidades y excentricidades (incluyendo las del Servicio Secreto y su afición por las acompañantes).

Pocas veces coincido con el señor Uribe en sus conceptos, pero debo decir que en esta ocasión sus comentarios acerca de la innecesaria opulencia de la cumbre fueron acertados y me uno a ellos y a su rechazo al derroche de recursos de la nación.

No hubo documento final, no hubo consenso, la pregunta que surge es ¿qué hubo? El cubrimiento de los medios nacionales pareció más el del reinado nacional y la Cumbre como tal se quedó en discursos de integración, deseos de protagonismo y pocos resultados.

Luego de todo este montaje, como colombiano me pregunto si vale la pena seguir vendiéndole al mundo la idea de nuestro “enorme” progreso y ser un caso de éxito cuando nuestra realidad interna es muy distinta, las desigualdades crecen, la concentración de la riqueza sigue en las mismas familias, los trabajos son inestables y la forma de contratar es de beneficio solo para las empresas, las ciudades principales están deterioradas en su infraestructura, sobrepobladas y su movilidad es un fracaso.

Siempre he dicho que no hay nada peor que alguien mitómano, ahora se imaginan cómo será todo un país mitómano.