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jueves, 25 de abril de 2013

Estancados



Desde comienzos de este año me propuse tener una visión más positiva y constructiva de cada una de mis vivencias, así como de la realidad del país, de la cual no puedo ser ajeno ni me es indiferente.

Hoy, debo confesar que esta tarea ha resultado más compleja de lo que me imaginaba y que cada día hay algún acontecimiento en el país que patea en las partes nobles a mi espíritu positivo. 

No voy a entrar en un debate moral, religioso o ético respecto al hundimiento en el Congreso del proyecto de matrimonio igualitario, que permitiría a la comunidad LGBT formalizar ante la ley sus compromisos de pareja. 

Este tema tiene todos los ingredientes para una discusión con altura, con pros y contras dentro del sentido común y apelando al contexto y la realidad del mundo en estos días, no a las tradiciones y mitos.

Sin duda, lo doloroso aquí es el tratamiento que le dan a estos temas nuestros representantes y diferentes voceros implicados por parte de las instituciones gubernamentales.

Lejos de cualquier profundización, investigación o estudio a conciencia de la situación, estos personajes bufonescos, se consolidan como el hazmerreír de la Nación con posiciones arcaicas que carecen de sentido común y se tornan ofensivas y dañinas.

Desconocer la importancia de una comunidad como la LGBT que vive entre nosotros, entre nuestras familias, empresas, universidades y todo lo que compone nuestro diario vivir es como pretender meterse en una burbuja y aislarse de la realidad.

Cómo pueden hablar del orden natural de las cosas y buscar en la palabra de Dios la justificación a su radicalismo y a su doble moral, personajes en su mayoría investigados por temas de corrupción, por patrocinar grupos al margen de la ley, por violar la constitución, por desfalcos, por tráfico de influencias, por borrachos, por vagos.

Me pregunto, en medio de problemas sociales, económicos y de seguridad como los que afronta Colombia, cómo es posible que estos personajes quieran seguir estancando a un país que para algunos parece ser un paraíso mientras no progrese y conserve su estatus de tercermundista. 

Basta con ver el afán de algunos caciques viudos de poder por mantener al país en guerra, algo que saben, es un negocio multimillonario para sus arcas y las de sus conocidos. 

Lo peor de todo esto, es que ya nuestros “líderes” han perdido cualquier ápice de vergüenza y no les importa que nuestro país figure en el mundo como un violador de derechos humanos, una  Nación anquilosada, con determinaciones dignas del medioevo y con una justicia folclórica y prostituida, lista para venderse al mejor postor.

Estancados queridos amigos, así estamos y así seguiremos mientras nos indigne todo lo que pasa en nuestra patria querida pero el día de elecciones nos quedemos viendo televisión, haciendo locha, esperando a que escampe o merme el fuerte sol, buscando cualquier pretexto para no cumplir con nuestro deber de elegir, así sea con un voto en blanco como muestra de que nos importa lo que pase con Colombia.

La comunidad LGBT no es la única humillada y sometida aquí, son nuestras mujeres, víctimas de un país machista, nuestros niños cuyos derechos son vulnerados a diario, los negros quienes padecen a una sociedad hipócrita y racista; los indígenas y campesinos a quienes se les mira con desprecio y como seres insignificantes.

Me despido, con la vergüenza enorme que me producen nuestros políticos y las instituciones que nos rigen, con el dolor que me da ver que no se toma en serio ningún tema y que la impunidad a todos los niveles, no solo la de los terroristas de cualquier bando, sino la de los corruptos, reina mansamente ante nuestra mirada indiferente. 

Hasta pronto.

miércoles, 11 de julio de 2012

Mercenarios & CO.

Hasta hace unos años escuchar el término mercenario nos llevaba de inmediato al imaginario de un ex combatiente que aprovechaba sus habilidades de guerra para luchar por el mejor postor, es decir el que más dinero le pagara sin importar la causa o el motivo del conflicto.

Fueron muchas las películas y series que popularizaron este término: Rambo, Fuerza Delta, Comando, Depredador, etc. 

Con el paso de los años, el término se trasladó a  otros ámbitos como el deportivo, muchos futbolistas empezaron a ser estigmatizados con este remoquete, así como técnicos que pasaban de un equipo a otro sin ningún resquemor ni el mínimo arrepentimiento de irse a donde la oferta económica fuera mayor.

La palabra tomó fuerza y se volvió común verla en pancartas que los hinchas llevaban a los estadios como protesta contra los que ellos consideraban traidores, mercenarios (El gran Bora Milutinovic, Pacho Maturana, Figo, entre otros).

Así como en el fútbol, era lógico pensar que esto se replicaría en otras actividades cotidianas y es así como hoy vemos mercenarios en casi todas las profesiones reconocidas. 

Quiero detenerme en algunas de ellas que particularmente cuentan con más especímenes de esta clase mercenaria y que a diario dan muestra de sus habilidades. Los abogados, muchos de estos personajes, no todos, se pavonean por los diferentes medios de comunicación como orgullosos defensores de reconocidos asesinos, narcotraficantes, violadores, políticos corruptos, prófugos de la justicia y cualquier tipo de escoria que tenga la forma de cubrir sus honorarios.

Sin el menor escrúpulo y dotados de un histrionismo propio de las vedettes peruanas, los tenemos que sufrir a diario dando declaraciones egocéntricas en las que nos dejan en claro que no importa el crimen o las consecuencias del mismo, importa su enorme capacidad para timar y ganar juicios a como dé lugar.

Parecen aves de carroña esperando el deceso de su presa para llegar a alimentarse, a los pocos minutos de desatarse un escándalo ya suenan sus nombres como defensores de los personajes más odiados, salvajes y criminales.

Por dinero son capaces de hacer ver inocente a Hitler y culpable e inhumano a Gandhi. Justifican cualquier atrocidad, escudándose en su capacidad para salir airosos de los juzgados y cortes en las que se presentan.

Al que no lo pueden librar del todo, le aseguran la casa por cárcel, van en contravía de toda una sociedad que tiene que ver cómo pese a cualquier evidencia los culpables siguen su camino tranquilos y con el mayor descaro posible (inclusive llegando a demandar al Estado y pasando de perpetradores a víctimas).

A estos manipuladores de las leyes, los siguen de cerca los contadores y expertos financieros que lavan activos, dinero, construyen fachadas y legalizan cualquier negocio turbio o ilícito sin ningún remordimiento.
Ya desde la época de Capone, el contador era el personaje principal al que le apuntaban las autoridades para lograr la caída de la cabeza criminal.

En la política sobran los mercenarios, van de un partido al otro de acuerdo a lo que más les convenga, un día apoyan a su líder y al siguiente le hacen la guerra. Donde fluya el dinero son los primeros en llegar. Las comisiones y prebendas son su religión y por ellas venden su alma a cualquiera.

No me voy a extender con los políticos porque siempre les he dedicado algo en mis columnas pero en esta no puedo ni quiero dejar por fuera a nuestra farándula.  Artistas y modelos se pelean el título de mercenario cuando de dinero se trata.

Son varias las que le han vendido el alma al diablo por conseguir fama y dinero al lado de un narco, desde una mujer que fuera símbolo de la clase y la feminidad como Virginia Vallejo, hasta el más reciente caso de la modelo paisa Diana Lucia Salazar.

Es difícil creer que una mujer hermosa e inteligente encuentre atractivo a un personaje como la mayoría de traquetos y narcos que pululan en el país, por eso vamos a decir que simplemente son viejas buenas. 

También cuesta pensar que uno de estos trogloditas, con todo el dinero del mundo pero sin gusto ni clase para invertirlo, considere que atrae a estas modelos o artistas criollas por su físico y carisma.

Al final al traqueto lo que le importa es exhibir sus pertenencias, el auto deportivo, la cadena de oro gruesa, el reloj de oro y la modelo que acaba de adquirir. A la modelo lo que le importa es alcanzar su sueño ya sea como presentadora, reina o empresaria con el menor esfuerzo (si es que no es un gran esfuerzo estar al lado de un salvaje), tener dinero, viajar y acumular cosas materiales.

Definitivamente les cabe el nombre de mercenarias (les caben otros apelativos también), se venden al mejor postor y pretenden ser aceptadas por la sociedad como si ser la mujer de un narco fuera algo normal.

Ya me extendí mucho pero dejé para el cierre a nuestros artistas musicales, esos que tocan donde les paguen, no importa si en medio de la presentación hay balacera entre la policía y sus clientes. Ellos, entregados al vallenato o al reguetón y con gustos bastante similares a los de cualquier traqueto, venden su espectáculo a quién sea sin importar si es un prófugo, un narco, un asesino o un terrorista.

Por la plata baila el mono dice el refrán y en Colombia sí que se cumple a cabalidad, los Dangond, Centenos y muchos de su especie no tienen problema en animar matrimonios, primeras comuniones o cumpleaños de personajes que quitan vidas por deporte y cometen todo tipo de atrocidades para alcanzar las fortunas que tienen. 

No me vengan con cuentos ahora que recibir dinero manchado de sangre está bien y que ellos solo cumplen con su trabajo. ¿A alguien le cabe duda de qué tan mercenarios son?

martes, 8 de mayo de 2012

¿Libertad de prensa?

Recientemente se celebró el día mundial de la libertad de prensa, gremios, asociaciones y colegas en general, realizaron pronunciamientos sobre la importancia de la independencia a la hora de ejercer nuestra profesión, además de recordarle a los gobernantes de turno la necesidad de informar sin restricciones ni censura.

Muy emotiva la jornada, aunque nada más lejano a la realidad que el tema de la independencia de nuestros medios y su transparencia a la hora de informar a la sociedad, especialmente en nuestro país.
Para nadie es un secreto que los medios más importantes de Colombia son parte de grupos económicos privados que influyen abiertamente en las decisiones políticas y toman partido al momento de respaldar o no a los gobernantes.

Los medios de comunicación más importantes del país en televisión, radio, prensa y hasta en el mundo digital, son financiados por estas familias que durante los últimos 50 años han marcado el derrotero económico y político de un país en el que el poder está en sus manos.

Por esta razón hablar de independencia o libertad de prensa cuándo cadenas como RCN y Caracol tanto en televisión como en radio y en sus sitios web han tomado partido en favor o en contra de diferentes personajes de la política nacional suena algo descabellado.

Por supuesto que estas cadenas tienen periodistas decentes que desde su posición intentan mantener cierta independencia pero que al final terminan siendo indiferentes frente a las actitudes descaradas de sus directivos y la manipulación que hacen de la información para favorecer los intereses de un sector en particular.

Quién puede debatir que RCN es la cadena del ex presidente Uribe, cuando éste necesita un respaldo, una tribuna, un empujón, la cadena está dispuesta a poner todos sus medios a su servicio sin ninguna vergüenza o timidez. 

El nombramiento de Pacho Santos como director de noticias en RCN la Radio fue el respaldo final que necesitaba la parcialidad uribista, un hombre cuestionado profesionalmente y con salidas casi circenses en sus intervenciones que más que generar polémica o controversia, generan estupor y pena entre el gremio.

Caracol parece más imparcial en este campo pero ha puesto sus medios informativos en contra de la izquierda colombiana, dejando un manto de duda sobre la profundidad con la que manejan la información y pasando de la denuncia a la persecución en casos como el del Alcalde Petro. Aclaro que no defiendo la gestión de Petro y si lo hace mal lo diré sin problema pero creo que se debe juzgar con el mismo rasero que a cualquier otro mandatario.

En cuanto a los medios impresos, estos siempre han tomado partido de acuerdo a la orientación de las familias que los lideran y también han caído en el tema de la censura con ejemplos como el caso de la columnista López por todos ya conocido.

Colombia no es un caso único, es uno más entre los que se ven alrededor del mundo, los medios pertenecen a los grandes grupos quienes saben que el mayor poder que existe es el manejo de la información.
Existen algunos casos ejemplares como el de Noticias UNO que bajo la batuta de Daniel Coronell ha mantenido una línea de denuncia e independencia que con altas y bajas ha luchado contra toda una maquinaria amenazante y violenta. 

Muchos colegas han mantenido la bandera de la denuncia y de la lucha por la libertad en alto, algunos han perdido la vida en el intento, otros han tenido que refugiarse en países ajenos o simplemente han desistido desmotivados por el poco respaldo recibido. Por todos ellos el día de la libertad de prensa tiene sentido.

Los medios no escapan de la indiferencia de nuestra sociedad, de hecho asumen sus mismas actitudes, informan pero no van más allá, se conforman con preguntar al acusado y al acusador pero sin analizar, y como Pilatos dejan que el pueblo sea el que condene inducido por las grandes maquinarias.

Solo en un país como el nuestro los falsos positivos, asesinatos selectivos, desapariciones como las del Palacio de Justicia y una corrupción desmedida, protegida por un sistema de justicia con tantos vacíos como incoherencias, son noticias pasajeras que sirven para llenar secciones.

En comunidades y sociedades sin la indiferencia de la nuestra, todo esto generaría caídas de gobiernos, movilizaciones articuladas y conscientes que provoquen cambios, revocatorias, renuncias, decretos. En la nuestra siempre habrá un reinado, un carnaval, un partido de fútbol, un escándalo de farándula que sea más importante que la denuncia y el seguimiento.

De todos nosotros, colegas y amigos, depende generar cambios, auditar a nuestros medios, llamar su atención frente a lo realmente importante, acabar con la censura, ir hasta el final de los procesos, acabar con la impunidad. Es nuestra responsabilidad, no la cedamos, no la negociemos.

martes, 6 de marzo de 2012

La liga de la justicia

En las últimas semanas miles de colombianos han puesto su mirada en el desarrollo de diferentes procesos judiciales de distinta índole que generan un debate continuo y ponen en evidencia a un país cuyos vacíos legislativos convierten a los abogados en estrellas de rock.

No podría clasificar en orden de importancia los diferentes casos que se han venido presentando pero quiero comenzar con el de la, hasta hace pocos días, Fiscal General, Vivianne Morales. Ella, cometió uno de los peores errores de un funcionario público en Colombia: hacer su trabajo. ¿Qué le pasó a Vivianne? Eso nunca lo sabremos pero la tradición del funcionario de gobierno reza claramente que la honestidad y el cumplimiento no tienen cabida en su accionar.

Sumado a ese craso error, digno de una principiante, doña Vivianne entró al olimpo de la infamia con la peor de sus actuaciones. Cuando tenía que hacerse la de la vista gorda con las irregularidades del gobierno anterior (del gran Napoleón Uribe), ella decidió ir hasta las últimas consecuencias para que los corruptos, incluyendo el emperador, rindieran cuentas frente al país por sus abusos de poder.

Nuevamente la pregunta ¿qué le pasó a Vivianne? Sin duda, perdió el norte en su labor. No le costaba nada ver las actuaciones de sus predecesores para saber que tratar de hacer justicia en Colombia e irse contra los ladrones de cuello blanco tiene sus consecuencias. ¿Cómo pretendía ella acabar con una tradición milenaria que ha ido de generación en generación?

Vivianne, hay cosas con las que no se juega, una de ellas, la elite corrupta del país, esa que puede asesinar porque tiene el dinero para ocultarlo, o la que puede recorrer el mundo con el dinero de los contribuyentes, comprar propiedades en las ciudades más costosas del mundo y burlarse de todos, amparados en grupos de abogados (nombre científico: Coragyps atratus) dispuestos a sacar provecho de unas leyes llenas de vacíos.

Afortunadamente existe el Consejo de Estado, un ente plagado de estos personajes descritos en el párrafo anterior (con una ventaja adicional: pensiones por 8 semanas de servicio), prestos siempre a resolver cualquier tipo de inconvenientes como los generados por la atrevida Fiscal. Sumado al Consejo, también existe una horda de periodistas formados en la doctrina uribista, capaces de escarbar entre la carroña (mientras la consumen) para encontrar la forma de proteger a su amado líder.

Se va pues una mujer que hizo lo indebido y se acercó demasiado al gran capo de capos, ese que hace ver a Gotti y a Lucchese como un simple par de aficionados.
Las audiencias de Andrés Felipe Arias, Samuel Moreno y los casos Colmenares y Becerra completan este panorama judicial que mantiene en vilo al país. En el primer caso, la mano negra que sacó a la Fiscal Morales, hace presencia con toda su fuerza buscando absolver al hijo bobo del rey caído.

En el caso de Moreno, la situación es diferente y pese a las leguleyadas de su cuerpo de abogados, tiene menos gente poderosa a su favor y seguramente la justicia será menos tolerante a la hora de condenarlo.

Para el caso de Colmenares, es aterrador como el país ha sido testigo de las manipulaciones evidentes que las familias de las sindicadas han realizado en todos los campos. Este caso se ha convertido en la muestra contundente del poder del dinero y las influencias, en un país que se mueve a conveniencia de unos cuantos.

Las mal llamadas élites del país, esas que siempre han creído que el dinero compra todo, especialmente vidas y conciencias, buscan burlarse del sistema judicial, de las familias de la víctima y de cualquier cosa que se les atraviese. Acostumbrados a la impunidad de sus actos y a encubrir cualquier acción criminal, encuentran en sus abogados ególatras y showseros, la manera perfecta de hacer público su cinismo y su descaro.

La vida de un joven como Colmenares, por supuesto, no tiene ningún valor para estas familias poderosas que ven en su muerte algo anecdótico, un simple accidente de fiesta, algo que se debe ocultar y seguir adelante, no importa si para lograrlo tengan que comprar a todo el sistema de justicia del país, a los medios (para la muestra el artículo de Semana “Linchamiento o justicia”), falsos testigos y forenses.

Si casos como el de Colmenares o el del joven grafitero, Diego Becerra (otra obra maestra de la manipulación, esta vez por parte de las autoridades), quedan en la impunidad, el mensaje para nuestra sociedad no será otro que el del todo se vale (mensaje de los últimos 8 años previos a este gobierno), el triunfo del dinero y el poder sobre el valor de la vida.

Por último, da tristeza ver a las jóvenes involucradas en el caso Colmenares, guiadas por sus familias, como si estuvieran en medio de un juego tenebroso, trayendo a la mente imágenes como las de O.J. Simpson o los hermanos Meléndez, personajes cuyo cinismo ante las cámaras y en los juzgados se convirtió en leyenda.

Vamos a ver en unos meses que nos dejará toda esta vorágine judicial que si de algo ha servido es para ver todas las miserias de una sociedad enferma de poder y con una esperanza lejana de algún cambio positivo.